Divorcio: Cuando la mejor solución es el adiós

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n ocasiones, la realidad no ocurre como estaba en nuestras expectativas y nuestros planes y sueños en vez de volar alto se van directamente hacia el precipicio. Esto ocurre lamentablemente con más frecuencia de la deseada en una de las inversiones que más a largo plazo hacemos: Nuestro matrimonio. La verdad es que esta realidad nos ha quitado a muchos esa idea retrógrada y de cuentos de hadas de “hasta que la muerte los separe”, ya que cuando estamos en una relación que no nos hace sentir cómodos, ni siquiera con nosotros mismos, que suprime nuestra autoestima y por más que luchemos vemos mil batallas perdidas y muchas banderas rotas, nos llega la noción de que poco podemos hacer y que es mejor no seguir adelante.

El matrimonio es hermoso, no me mal entiendan. Hay relaciones que funcionan, incluso a pesar, de que si las vemos desde afuera diríamos “Estos dos no combinan”. Como psicólogo, siempre he sido partidario de que se mantengan unidas las personas, pero cuando su relación se representa a través de sentimientos de inconformidad, rencor por acciones pasadas de uno de sus miembros y demás, puede que a pesar de la terapia de pareja, sea el momento de seguir caminos diferentes.

Cuando luchamos por mantener viva una relación que hace mucho dio su último hálito, las cosas pueden con arduo trabajo arreglarse, pero por experiencia sé que suelen terminar peores. Incluso, la ira o la falta de interés puede llevar a que la pareja se pierda el respeto, con matices que pueden variar entre la violencia verbal y/o física, la apatía o la infidelidad.

En las dinámicas de la pareja, las historias personales de sus participantes, sus costumbres e intereses, podemos ver los motivos por los que no han podido funcionar.  Muchas parejas dan vestigios de lo que sucederá a futuro desde el principio, pero otras no, porque precisamente las características de su estructura hace que unas hagan “cabún” después.

Es complejo sin duda el mundo de las relaciones, por lo que encasillarlas bajo la misma etiqueta sería un grave error, sin embargo la finalidad de este artículo es orientar de modo generalizado, por lo que les indicaré dos ejemplos de relaciones que no funcionan  a largo plazo (Ya que las que terminan a corto plazo tienen problemáticas más fáciles de identificar):

Muchos padres, una vez que sus hijos se han hecho mayores y se quedan solos, no pueden compenetrarse porque son diferentes. Por lo regular esto sucede debido a que cada uno hizo un rol en la familia que lo apartó del otro, se concentraron en cumplir funciones y no desarrollaron actividades que incentiven sentimientos de afinidad e intereses comunes, convirtiéndolos en una pareja que creció dividida. El nido vacío, suele ser un síntoma de este tipo de parejas que crece con intereses separados.

El caso contrario ocurre en parejas que se casan jóvenes. Mientras las parejas anteriores inician con muchas características similares y sus roles los hacen cambiar, las parejas jóvenes creen que tienen intereses similares, pero a medida que cada individuo madura (Crecimiento que hace de modo personal y naturalmente), se dan cuenta que sus deseos, sus prioridades en la vida y visión sobre el futuro no son los de antes, haciendo que quien un día quiso el mar, hoy quiera la montaña o viceversa.

Como indiqué, estos son solo dos ejemplos y no se puede juzgar o medir las parejas con la misma regla, sino que hay que revisarlas de modo particular.

¿En mi caso, ya es suficiente?

Terminar una relación es igual de complejo como estar en ella. La recomendación principal que puedo hacerte si estás en una relación con dificultades es que agotes los recursos: Vayan aun terapeuta de parejas! El Internet es una buena ayuda, pero una asesoría personalizada nos ayudará a ver desde unos ojos que están fuera de nuestra relación y que tiene un mayor conocimiento sobre el tema.

De todos modos, como una guía para saber si una relación está soplando sus últimas velas, comparto las siguientes preguntas, que en caso afirmativo, llevan la balanza hacia un muy posible “Es mejor terminar”:

  • ¿Sientes que el sentido de tu relación ya no existe, que no hay modo de repararla?
  • ¿Las conversaciones con tu pareja, por más simples que sean, terminan convirtiéndose en una discusión?
  • Tú o tu pareja suelen herirse con situaciones que ya pasaron?
  • Sientes que tus prioridades y la de tu pareja han cambiado o se han dirigido hacia diferentes direcciones?
  • Crees que tu pareja se quedó estancada y que representa un obstáculo para tu crecimiento?
  • Tú y tu compañer@ ya no cuentan con los mismos valores morales, éticos y de estilo de vida?
  • Piensas que tú y tu pareja ya no están comprometidos uno con el otro, es decir, que si tienen un desacuerdo, no encontrar el modo de buscar una solución en conjunto?
  • No te sientes atraído sexualmente por tu pareja (O viceversa). Presentan dificultades sexuales?

Divorciarse no siempre resulta en una relación tortuosa en el futuro. El modo en el que se lleve a término y los aspectos que se sigan llevando en común (hijos, negocios) mucho tendrá que ver en si puede o no seguirse en contacto. De igual modo, el que una relación tenga dificultades no implica que terminará en una separación.

Espero que este artículo te sea de ayuda!

Escrito por Hamlet Arias
Soy Psicólogo Clínico dominicano con amplia experiencia como orientador vocacional, ejercicio que he realizado casi una década.